Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

V.

(No ignoro que los muertos esperaban, al doblar inmediato de cada despedida, para poner el asco de su sed en tu rostro. Si de silencio entonces mis trajines de pez sobre tus hombros, fue porque a los pantanos desnudo y siempre solo contigo fui, monstruosamente hermoso.

Magdalena, tu rostro.

Mientras enloquecías de arena en el rocío, y el in-somnio azotaba tus muslos y la luna, con esa astu-cia propia de los ciegos: yo tocaba tu rostro.

Falanges de la dicha, epidermis del odio, Magdalena, mis manos de leproso).


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