En los Siete Bosques
He escuchado a las palomas de los Siete Bosques
Hacer su trueno débil, a las abejas del jardín
Zumbar en las flores del limero y apartar
Los gritos inútiles y el amargor viejo
Que vacía el corazón. Por un momento he olvidado
Las Taras desarraigadas y la nueva plebe
Sobre el trono, gritando en las calles
Y colgando flores de papel de poste a poste,
Porque eso es lo único feliz de todas las cosas.
Estoy contento, porque sé que Callada
Vaga riendo y comiendo su corazón salvaje
Entre palomas y abejas, mientras el Gran Arquero,
Quien espera Su hora para disparar, todavía cuelga
Una aljaba nublada por encima de Pairc-na-lee.
Agosto, 1902

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poemas


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